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Una forma diferente de comer berenjenas para los que aún no le encuentran la gracia (tiene muchas). No les tengan miedo: un tip para reconocerlas es que estén brillantes y firmes.

 

La berenjena, a pesar de que todos digan que es amarga, si está fresca no debería serlo y no es necesario “desaguarla” con sal.

Esta es una receta súper simple: partí cortándolas por la mitad y le hice varios cortes sin llegar al fondo, esto para que se cocinen bien y parejas. Aceite de oliva, pimienta negra y pincelé con miel. Al horno (máximo) por 40-45 minutos o hasta que estén bien doradas (ustedes conocen su horno mejor que yo).

 

Le agregué una chalota partida en 2 en la lata para que se asaran junto a las berenjenas y se impregnen de ese saborcito entre ajo y cebolla.

La salsa es yogur natural (sin azúcar) + tahine a gusto + miel: todo bien mezclado con un chorro de oliva y sal.

Cuando salen de horno las berenjenas, aquí viene la parte entretenida de la decoración: un poco de salsa de yogur, perejil y cilantro fresco picado, frutos secos o semillas en mi caso y a falta de granada, unos cranberries.

Más aceite de oliva por encima y a disfrutar directo al plato o al centro para compartir con galletitas o tostadas, definitivamente un ÑAMI para este invierno en casa. ¿Nos leemos en un próximo blog?

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